Astillero – por Julio Hernández (@julioastillero)

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Los trabajadores del campo no tuvieron problema para realizar un mitin en la Plaza de la Constitución, el Zócalo tan negado a otros manifestantes, pues entre otros oradores estaría el mismo personaje que otorga o niega esos permisos: Miguel Ángel Mancera.

ACTO DE PRESENCIA. Para dar el pésame al coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa Patrón, por el fallecimiento de su esposa, María Angélica Miner de la Concha, acudieron a la agencia funeraria Gayosso desde el Presidente de la República y miembros del gabinete hasta políticos retirados de los reflectores, como Carlos Salinas de Gortari. Foto María Luisa Severiano.
Julio Hernández, autor de la columna Astillero, en La jornada; director de La jornada San Luis.

Por Julio Hernández

 

  • Mancera con sombrero
  • Propuesta de alianzas y agendas
  • Slim desplaza a duopolio
  • Nuevos modelos de audiencias

 

Aún no se derrumban del todo las reformas estratégicas, que del peñismo fueron tan magnificado como efímero orgullo, y ya están sobre la mesa pedimentos de que se realicen nuevos pactos. Miles de campesinos, por ejemplo, marcharon ayer en la Ciudad de México y demandaron nuevos entendimientos fiscales y asistenciales para el agro nacional.

Los trabajadores del campo no tuvieron problema para realizar un mitin en la Plaza de la Constitución, el Zócalo tan negado a otros manifestantes, pues entre otros oradores estaría el mismo personaje que otorga o niega esos permisos: Miguel Ángel Mancera, el precandidato presidencial que ayer se mostró solidariamente rural, con sombrero casi de campaña, convocante de reformas y beneficios para la gente necesitada, proponente ni más ni menos que de una gran alianza con los que menos tienen, apropiadamente convencido de que son los campesinos quienes no le han fallado a México y solícitamente puesto para construir una agenda de lucha rural que la Ciudad de México se compromete a impulsar (ante tal enjundia temprana del poeta bucólico Mancera, ayer mismo comenzaron las porras y los estribillos electorales, aunque el modesto vate campestre hizo saber que sus sentidas palabras no tienen nada que ver con corrientes aspiraciones presidenciales).

Además de Mancera, estuvo en el templete del Zócalo el secretario federal de Agricultura y conexos, el ex gobernador de Querétaro José Calzada Rovirosa, quien también tiene su corazoncito 2018, pero aún no le dan permiso de empezar a hacer precampaña. Frente a esas dos piezas de la alta burocracia con aspiraciones de futuro, los campesinos manifestaron que están en contra de las restricciones presupuestales que forman parte de la política económica del peñismo y exigen que haya nuevos tratados en la materia. A la hora de cerrar esta columna aún no se decidía si los agraristas montarían un plantón en Bucareli, en espera de que el secretario de Gobernación (otro precandidato, Osorio Chong) resuelva sus demandas.

Los empresarios también están activos en pos de nuevas reglas de su relación con el poder y la sociedad. A la Presidencia de la República le solicitan apoyos económicos varios (ya la secretaría de Economía anunció que dispondrá de un fondo para créditos amables), pero, sobre todo, plantean que nada avanzará adecuadamente si no se restituye plenamente la legalidad y se evita que haya quienes ostentosamente la violen, entendiendo como infractores ufanos a quienes marchan por las calles y realizan bloqueos viales y demás, pero no a quienes silenciosamente acomodan números para pagar menos impuestos o reciben exenciones y tratamientos hacendarios especiales. En apoyo de esas tesis realizaron un paro (efectista) de actividades en Oaxaca, en el que no participaron varias de las más fuertes firmas internacionales, pero sí transportistas y grupos de la Confederación de Trabajadores de México, la famosa CTM priísta, que así cerró filas con los segmentos patronales.

Sin grandes aspavientos, más por la vía de los hechos, la nación asiste a un peculiar giro del modelo nacional de televisión abierta. Televisa y Televisión Azteca, que durante décadas se repartieron el pastel de las transmisiones de los principales acontecimientos deportivos del mundo (con grandes ganancias económicas por la venta de publicidad), ni siquiera mencionaron el fin de semana que se están realizando los Juegos Olímpicos inaugurados en Río de Janeiro. Es como si, para lo que dentro de semanas dejará de ser el famoso duopolio (pues entrará en competencia el Grupo Imagen, con una nueva señal abierta), no existiera dicha competencia histórica. Ni siquiera en un rubro tan explotado por ambas empresas, el del futbol profesional, se han dignado dar señal de vida las firmas de Emilio Azcárraga y de Ricardo Salinas. En otras circunstancias habría noticias, mesas de análisis y programas especiales analizando, por ejemplo, el pavoroso caso del muy modesto equipo de Fiyi (sólo uno de sus jugadores es profesional) que terminó un primer tiempo ganando por un gol a cero a México, aunque al final se impuso la lógica y el equipo tricolor terminó con una victoria de 5 a 1.

Mucha gente, acostumbrada a la omnipresencia de Televisa y TV Azteca, ha batallado para entender que en esta ocasión no se esté transmitiendo en esas frecuencias el encuentro deportivo cuatrienal. El cambio de patrones de conducta televisiva se completa cuando se enteran de que estas incidencias pueden ser vistas en los canales públicos 11 y 22 (propiedad del Estado mexicano), o en dos canales de televisión de paga (Fox y ESPN) o en los espacios de Internet (la plataforma Claro Sports) pertenecientes al ganador de la puja realizada años atrás para adquirir los derechos de transmisión de estas Olimpiadas, Carlos Slim Helú, quien así dejó a Azcárraga y a Salinas sin el atractivo deportivo de temporada.

Las enormes restricciones diseñadas para impedir que otras empresas se apropien del material olímpico y terminen haciendo negocio triangulado o a hurtadillas, casi pirata, han hecho que Televisa y TV Azteca hayan preferido el mutismo, renunciando por enojo o por previsiones legales extremas a suministrar la información general sobre lo que sucede en Brasil y colocando a su público en la insólita necesidad de acudir a fuentes diversificadas. En el fondo, este cambio de referencias y modelos televisivos tiene como punto de quiebre el aumento de las audiencias en dispositivos distintos a las tradicionales pantallas de televisión. Ya no depende México del tradicional aparato receptor, pues las computadoras, fijas o portátiles, las tabletas y, sobre todo, los teléfonos inteligentes, están modificando aceleradamente los patrones informativos y comerciales.

Y, mientras empresarios de Michoacán solicitan formalmente al gobierno federal que cierre las escuelas normales del estado que sean nido de guerrilleros, ¡hasta mañana!

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Astillero

Fuente: La Jornada

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