Ciudadano denuncia su experiencia tras ser acusado de usar vagones “exclusivos” para mujeres en México

0

Metro ciudad de Mexico

Denuncia

Boleta de remisión que fue emitida tras la acusación.

Desde los años setenta se implementa en México, unas veces más radicalmente que otras, la segregación sexual en el transporte público. Vagones son determinados y señalados por las “autoridades” como exclusivos para mujeres, asumiendo que por su condición de mujer es implícitamente un peligro viajar con decenas de hombres en los mismos espacios del transporte.

La medida ha ido tomando dimensiones insospechadas a través de los años y es ahora, en el S. XXI, debido a las constantes denuncias de “acoso” sexual, unas justificadas y otras no, que se han implementado operativos de exageradas proporciones para lograr que este apartheid sexual se lleve a cabo so pena de tener que verse enfrentados a las vejaciones que representa ser llevado ante las “autoridades” (in)competentes de México.

La policía de ese país presta a detener a cualquiera que por error o por omisión “ose” poner su masculino y acosador pie sobre esos vagones, será perseguido como si del peor delincuente se tratase, sin siquiera tener la menor posibilidad de defenderse, esto sumado a la inconsciencia de muchas de las pasajeras de esas secciones del transporte público, que sin mediar razón, señalan a tal individuo como “el violador de mujeres” que es, en su extremismo sexista, al que bien han contribuido estas medidas, sin por ello estar realmente solucionando el grave problema de inseguridad que, sí, sufren las mujeres de este país, pero también hombres, niños, ancianos, y todos los que conformamos el engranaje de esta decadente sociedad.

Christopher Guevara, ciudadano de México, publico la desagradable experiencia que estas medidas de segregación irracional le empujaron a vivir una detención que además de ridícula, es injustificada, ya que no se encontraba invadiendo el “sagrado” espacio femenino del transporte público.

A continuación su relato:

No había caído en cuenta cuánto daño le ha hecho el radicalismo feminista a la convivencia social (al menos no de manera tan contundente), hasta que el viernes pasado fui detenido por abordar el tercer vagón del metro (pregunta obvia ¿Cuántos vagones desean las feministas para estar satisfechas? ¿Considerarán que la problemática está resuelta si todo en la sociedad está repartido por géneros? No tengo dudas de que esta ideología contemporánea del feminismo radical no hace sino promover de facto un apartheid en pleno siglo XXI, y fomentar la división social sin aportar nada al establecimiento de una cultura civilizada de la convivencia y el respeto del derecho a la diferencia).

– Fui detenido por tres oficiales de policía, como si se tratara de un delincuente de considerable peligrosidad.
– Los policías mencionaron en varias ocasiones, en voz alta, el motivo por el que me detuvieron, por lo que varias pasajeras y algunos pasajeros me encararon, insultaron y grabaron durante el trayecto que va de la estación Coyoacán a Guerrero, los policías lo permitieron. Cuando intenté defenderme los policías me callaron, hecho que las pasajeras festejaron de la peor forma. Fui humillado con el amparo de la autoridad.
– Antes de que le expusiera a la juez civil mis argumentos, me expresó con claridad que la política de segregación del metro es ridícula y que ha causado infinidad de problemas (minutos antes, el médico legista que me auscultó me había comentado lo mismo).
– La juez, después de estudiar la Ley de cultura cívica del DF (los policías me referían el artículo 27 como el que había violado), determinó que no hubo falta alguna ya que el tercer vagón NO es exclusivo para mujeres, por tanto, mi detención había sido completamente arbitraria.
– Acudí a la Fiscalía para servidores públicos de la PGJDF a levantar una denuncia. Los dos funcionarios que me atendieron se negaron, y cuándo les pregunté por la normativa legal en la que se apoyaban, se quitaron sus gafetes, y volvieron a negarse a hacer su trabajo para finalmente remitirme al Tribunal de lo contencioso administrativo del DF (que solamente trabaja de 9 a 3pm, obvio), me indicaron que tenía que llevar mi número de expediente.
– Regresé al juzgado a solicitar el número de mi expediente y tres policías me cerraron el paso impidiendo que tuviera acceso a la juez (ella ni cuenta se dio), negaron que existiera la información y me dijeron que ‘buscara en Internet’. Obvio, ni me escucharon cuando intenté explicarles qué necesitaba y con qué propósito.
– Acudí a la Comisión de derechos humanos del DF y, tras esperar horas, me indicaron que ‘los licenciados estaban en junta, que no me podían atender’.

Fui victimizado cinco ocasiones en 12 horas.

Mis conclusiones (y me da mucho coraje que la vida en este pinche país de mierda me haya empujado a ellas):

1. Me declaro públicamente enemigo del feminismo y de las feministas, al menos de las fundamentalistas. Cuando tenga tiempo, me encargaré de trabajar una argumentación robusta para demostrar los serios problemas epistemológicos del feminismo, y el lamentable sesgo sustancialista o atributivo que padece.
2. Me repugna vivir en una sociedad en la que ser mujer u hombre es un delito. Me da náuseas una sociedad que permite que sus leyes clasifiquen a las personas como ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.
3. Procuraré no recurrir al sistema legal de mi país, para evitarlo, optaré por permitir el abuso de autoridad (sin intentar denunciarlo), o a la corrupción.

Experimento una profunda sensación de abandono e indefensión completamente fundada.

Aquí encuentras la publicación original

Por ello es necesario detenernos un momento para reflexionar sobre la gravedad de lo que ocurre. ¿Es acaso solución para rescatar a una víctima, victimizar a otra?. El recurso fácil es justificar el hecho con la ley, sin embargo esta ley se dirige peligrosamente a un abismo del que difícilmente podremos salir.

¡Dí NO al sexismo!
¡Dí SÍ a la igualdad!

 

Leave A Reply

FEMCAI - Frente de Medios de Comunicación Alternativos Independientes
Fundado el 1º de julio de 2014.