La aceitada maquinaria electoral…herramienta de control político – Patricia Barba Ávila

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CORR POLIT

El cambio de amo no es fuente de libertad ni de bienestar. Ricardo Flores Magón

Patricia Barba Ávila

Una vez más, millones de mexicanos atestiguamos el despliegue de todo el andamiaje electoral diseñado ex profeso para impedir, a toda costa, el ejercicio de la genuina democracia, esto es, la participación activa de todos los sectores sociales en el diseño y aplicación de leyes y políticas públicas que garanticen un progreso igualitario.

Tristemente, México no es el único país donde la enorme y sofisticada maquinaria de control denominada “proceso electoral” logra instalar en puestos de poder no a candidatos surgidos de la voluntad popular sino a representantes de las élites financieras que desde tiempos remotos son las que deciden el destino de millones y millones de seres humanos a nivel global.

El término democracia no sólo se deriva etimológicamente de los vocablos griegos demos = pueblo y krátos = poder, sino del ideario de filósofos helenos tan prominentes como Platón, para quien la democracia era el gobierno de la multitud. Es menester subrayar aquí la peculiaridad de la concepción platónica de la democracia, en la que las mujeres estaban segregadas de la actividad pública y miles de esclavos estaban excluidos por considerarlos inferiores, noción que refleja una visible subjetividad en la manera de entender conceptos morales y sociales. De hecho, es difícil saber a ciencia cierta la honestidad intelectual de Platón respecto de su percepción de democracia, conociendo los alcances del conocimiento científico existentes en la Grecia antigua.

Una de las razones que podrían explicar la facilidad con la que miles de millones de personas delegan el poder y prácticamente se someten a la voluntad de individuos abusivos y ladrones, las expresa el insigne psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista Erich Fromm, en su espléndida obra El miedo a la libertad donde detalla las circunstancias en que la propia evolución de la especie Homo sapiens determinó el crecimiento y formación –o deformación- de la mente humana, en contraste con lo que ocurre con el resto de las especies animales. Fromm inicia su extraordinario libro con este revelador comentario: “…No obstante, en la prolongada y virtualmente continua batalla por la libertad, las clases que peleaban contra la opresión, una vez alcanzada la victoria, se alinearon con los enemigos de la libertad, surgiendo nuevos privilegios que había que defender”. Lo que el autor posiblemente quiso demostrar aquí es que la acentuada conciencia de la naturaleza -posibilitada por la sofisticada corteza cerebral humana- como algo amenazante e impredecible generó una sobrecogedora sensación de inseguridad e impotencia que intentó ser contrarrestada por las capas dominantes de las sociedades ancestrales mediante la creación de otros instrumentos que lejos de liberarlos y empoderarlos, irónicamente los esclavizaron: el dinero, el mercado, las estructuras financieras, de producción y de poder político.

Y es que la libertad y la sumisión son aspectos contrastantes de la psicología humana íntimamente vinculados con los fenómenos políticos en los distintos pueblos del mundo y a lo largo de nuestra accidentada historia. En este sentido, la sobrecogedora sensación de temor y aislamiento experimentados por el ser humano desde su infancia en que empieza a tener contacto con su entorno, lo inducen a sacrificar su libertad en aras ya sea de controlar la naturaleza -a la que percibe como ajena a sí mismo, en contraste con el resto de las especies- o de pertenecer, a costa de su libertad, a un grupo o comunidad que le servirá de cobijo y le dará seguridad. Esta circunstancia llevada a los extremos, genera lo que Fromm describe como sado-masoquismo, que ha tenido a dos de sus más paradigmáticas expresiones en Adolf Hitler y su Ministro de Ilustración Pública y Propaganda Joseph Goebbels, quienes pese a su enorme poder, jamás pudieron liberarse de sus demonios, tal como ocurre y ha ocurrido con muchos otros líderes de pueblos en distintas épocas y lugares. Porque, además, ese sentido de miedo abrumador compele a querer tener en lugar de querer ser; a poseer a costa de lo que sea, dinero, objetos o poder sobre otros quienes, a su vez, se dejan someter por las mismas razones.

Por otra parte, Richard Dawkins, el célebre popularizador de la ciencia y biólogo evolucionista, en su espléndido texto El espejismo de dios (The God Delusion), expresa la génesis de la credulidad que miles de millones de seres humanos exhiben hacia dogmas religiosos o decisiones adoptadas por la autoridad –término que en este caso, nada tiene que ver con autoridad moral. Dawkins plantea que dicha proclividad a creer a ciegas todo lo que dicen padres, maestros, políticos, jerarcas religiosos, etc, es el indeseable corolario de la imperiosa necesidad evolutiva de preservar la especie. Es decir, que un niño no puede darse el lujo de experimentar con su propia sobrevivencia. Por ejemplo, si se le advierte no acercarse al filo de un precipicio o no poner la mano en el fuego, más le vale obedecer so pena de perder la vida o lastimarse gravemente. Esta circunstancia explicaría la facilidad con la que enormes multitudes están dispuestas a aceptar ciegamente los dictados de poderosas élites religiosas y políticas (van de la mano).

Planteado lo anterior, lo que sigue es mencionar las preguntas que una y otra vez nos hacemos muchos: ¿por qué la gente sigue acudiendo a las urnas, después de sufrir fraude tras fraude por parte de las hipercorrompidas megaestructuras electorales? ¿Por qué millones de gente, pese a las irrefutables evidencias presentadas por la ciencia, continúan creyendo en relatos crueles e inverosímiles de un pequeña comunidad de pastores errantes en un lugar remoto del Medio Oriente? ¿Por qué hay quienes vitorean a delincuentes consumados como Donald Trump o Hillary Clinton en el país “más “poderoso” y tecnológicamente avanzado, o apoyando a sus respectivos partidos, pese a haber padecido represión, latrocinios y toda clase de abusos del gobierno? ¿Por qué se sigue aceptando los discursos de las élites religiosas, pese a las evidencias de su falibilidad y corrupción? Las preguntas son numerosas.

Como se menciona arriba, una de las razones fundamentales se deriva de lo explicado por Fromm y Dawkins (entre otros), pero la otra tendría que ver con la propaganda y las políticas “educativas” que esa misma clase pudiente ha diseñado, desde Espartaco hasta nuestros días, precisamente para conjurar cualquier intento de subvertir el orden establecido, por parte de movimientos que buscan su emancipación del statu quo que, ciertamente, está conduciendo al mundo a una debacle de proporciones catastróficas.

Y, como es evidente también, México no es el único país donde una enorme masa de gente continúa sucumbiendo a los abusos de su clase político-religiosa-financiera, mientras un relativamente reducido número de individuos, pugnan por un cambio sustancial que conduzca a una convivencia más armónica que garantice la supervivencia no sólo de nuestra especie, sino del planeta entero.

Curiosamente, hay comentaristas y politólogos que persisten en afirmar que en naciones como México, España, Chile, Estados Unidos, Francia, entre otras “democracias”, ha habido alternancia, aunque ésta sólo consista en el cambio del logotipo y los colores de un partido político. Un ejemplo paradigmático es lo ocurrido en México con el PRI –surgido, irónicamente, de la inconclusa Revolución Mexicana– y el PAN –formado ex profeso para oponerse a los postulados emanados de las luchas revolucionarias. Como hemos podido constatar, desde los 80’s, con el regreso de Salinas de Gortari a México, se llevó a cabo la alianza de las contrapartes merced de un pragmatismo cínico tendiente a proteger los intereses del establishment nacional y transnacional y, para consolidar esta alianza, se creó lo que hoy conocemos como el INE, la aceitada maquinaria cuya eficiencia ha permitido los escandalosos fraudes que apuntalan a las élites en el poder. No obstante lo históricamente irrefutable de los hechos, hay quienes siguen manteniendo que en el año 2000 la “democracia” triunfó en México. Posteriormente, este mismo camaleonismo ocurrió con el PRD, surgido de la unión de agrupaciones de la izquierda extrema y moderada con personajes rebeldes del priísmo. Indudablemente, el fin es el mismo: la permanencia en el gobierno real de élites cada vez más poderosas. Más claramente, con la infiltración de partidos que originalmente eran de izquierda, las clases dominantes han logrado desacreditarlos y evitar así que vuelvan a ser elegidos como opción de gobierno. El mismo esquema se ha repetido una y otra vez en otras naciones (E.U., España, Chile, Italia, Perú, Alemania, Argentina, Canadá y muchos etcéteras).

Lo más terrible es que en esos mismos países se siga hablando del triunfo de la “oposición” (SIC) –en el caso de México, el PAN-RREDÉ sobre el PRI y satélites…¿acaso no se acaba de entender que el verdadero triunfo es el del establishment político-financiero nacional y transnacional que compra y coloca a sus testaferros de cualquier signo y color, en posiciones de gobierno para la continuidad del statu quo? ¿Acaso los que así perciben la política engañan a los demás o es que están bajo el mismo tipo de espejismo que los peregrinos y creyentes de “milagros” como el de la Virgen de Lourdes en Francia*? Y lo más funesto, es que claramente, esto ocurre tanto en países “subdesarrollados” como en las “grandes potencias*”, con sus modalidades.

El mundo al revés, dijo el inmortal Eduardo Galeano, refiriéndose a la triste realidad latinoamericana y global. Un mundo en el que hombres y mujeres honestos son encarcelados, torturados y privados de la vida mientras los mafiosos siguen asaltando el poder gubernamental, fenómeno que data desde los remotos imperios, donde la propaganda se utilizaba de manera tan eficaz como en tiempos de Goebbels y actuales. Un mundo donde los conquistadores y asesinos en masa como los emperadores egipcios, babilonios, romanos, aztecas, incas, entre otros, reciben tantos elogios como los codiciosos y criminales perpetradores de la Primera y Segunda Guerra mundial; un mundo donde mandatarios de ínfima calidad moral son premiados con el Nóbel de la Paz y farsantes como la Madre Teresa de Calcuta y Juan Pablo II son canonizados por el Vaticano, guarida de los peores delincuentes de que tenga conocimiento la historia de la religión, con las únicas excepciones de Juan XXIII y Juan Pablo I.

Fuera de cualquier parcialidad ideológica, la historia del capitalismo es clara al exhibir los crecientes y graves problemas que este sistema ha generado: inequidad socioeconómica, exacerbado consumismo que deriva en sobre-explotación tanto de los recursos naturales como de otros seres humanos y especies animales y el ominoso cambio climático…porque, fatalmente, para los seres humanos del ayer y del hoy, el querer tener sigue prevaleciendo sobre el querer ser.

Todo parece indicar que somos la única especie capaz de actuar contra su propio interés y depredar el entorno, amenazándose a sí misma y a las demás que habitan el planeta. Existe una creciente noción de que posiblemente seamos una suerte de experimento fallido, mezcla de genes terrestres y extraterrestres, pues de qué otra forma se explicaría que contando con un cerebro altamente sofisticado, no hayamos sido capaces de sobreponernos al pecado de Adán y Eva –simbología presumiblemente referente al hecho de que nuestra especie es la única que no se considera parte de la naturaleza, sino que la percibe como antagónica y ajena—lo que probablemente ha obstaculizado el aprovechamiento de los alcances de la ciencia y la tecnología para garantizar el progreso igualitario a nivel global, encaminándonos, por el contrario, a la extinción y muerte planetaria.

¿Podrá nuestra especie sobrevivir a esta suerte de moderno oscurantismo?

No queremos ricos, no queremos sacerdotes ni gobernantes; no queremos bribones que exploten las fuerzas de los trabajadores; no queremos bandidos que sostengan con ley a esos bribones, ni malvados que en nombre de cualquier religión hagan del pobre un cordero que se deje devorar de los lobos sin resistencia y sin protesta. Ricardo Flores Magón


Patricia Barba Avila
Miembro Fundador del FEMCAI
Titular del Programa “Desde la raíz
Colaboradora de Resumen Latinoamericano

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